El Centro de Estudios en Economía, Sociedad y Tecnología (CEESyT) organizó el viernes 28 de febrero el primer almuerzo de camaradería del 2020, en el Salón de Negocios del Hotel de la Cañada.
El eje temático de la convocatoria fue “desde A. Turing hasta la Inteligencia Artificial, los límites previstos para la intervención humana en la producción industrial y de servicios”, con la presencia del director de la carrera de Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos del Colegio Universitario IES21, Ricardo Piña.
Miembros del CEESYT, intendentes de distintas ciudades de Córdoba, funcionarios estatales, emprendedores de negocios y especialistas en el área tecnológica, también formaron parte del evento entre los 27 participantes.
El Presidente del centro de estudios, Diego Dequino, abrió el almuerzo con una bienvenida a los invitados y dedicó unas palabras a la importancia de promover espacios que busquen la discusión de ideas sobre problemáticas ciudadanas.
A través de un formato de diálogo no estructurado profesional multidisciplinario en modelo de mesa redonda, el disparador del encuentro fue la historia del surgimiento de la Inteligencia Artificial (a partir de ahora I.A.) en el siglo XX, el desarrollo a partir de la década del ’80 y una breve explicación de sus funcionamientos y características.
Algunos invitados contaron sus experiencias positivas en el uso de la I.A. en actividades laborales, y coincidieron que la automatización facilita el procesamiento de datos para brindar pronósticos cada vez más precisos y desligar de tareas sistemáticas a los humanos.
Si bien los especialistas comentaron que la tecnología termina superando al experto -ya que observa detalles que los humanos no logran-, aclararon que la I.A. siempre debe estar bajo la supervisión de una persona capacitada.
Entre los principales peligros del avance de la I.A., señalaron el impacto en puestos laborales que requieren mano de obra y la comercialización de información personal, provocando consecuencias en el derecho a la privacidad.
También se plantearon los problemas de sesgo en programas de selección a través de máquinas, el dilema ético ante principios básicos como la igualdad y los cambios de las relaciones interpersonales en una sociedad con automatización extrema.
En tanto que entre los desafíos fundamentales se encuentra la necesidad de brindar herramientas desde la escuela inicial, el dictado de materias y carreras universitarias, y la regulación de la I.A. a través de legislaciones.
Sobre esto último, se concluyó que los sistemas tecnológicos reglamentados y bien implementados por el hombre pueden mejorar y ampliar la calidad de servicios y derechos para el bien común.







