Coyuntura y Pensamiento Económico: Política Económica para Nuevas Generaciones
La historia de las sociedades modernas puede explicarse apenas en una pequeña porción por factores exógenos o ajenos al dominio de quienes la constituyen. La mayoría de las variables que permiten interpretar, explicar y predecir la travesía temporal de una nación o grupo de personas asociadas de forma más o menos permanente en el marco de una sociedad capitalista residen en universos analíticos definidos primordialmente por el comportamiento de los individuos que la componen. Las instituciones, las reglas, las normas, las pautas culturales, el modus de la organización, etc. constituyen en este nivel de análisis convenciones, las cuales aparecen en mayor o menor grado como elementos dados o predefinidos para la propia sociedad.
La crisis o tensión social que atraviesa la Argentina por estos días empuja de forma sostenida e indiscriminada hacia la superficie del conocimiento social una sucesión de elementos disímiles que tienen como rasgo común adjudicarles la culpabilidad en grado variable de los acontecimientos adversos que sufre nuestra sociedad. La agenda de los elementos culpables oscila de forma permanente en los últimos meses entre individuos con responsabilidades institucionales, las propias instituciones previstas por nuestro plexo normativo, los agentes económicos relevantes de nuestra organización social, los agentes económicos que detentan una porción del capital colectivo y en última instancia[1] las propias reglas que expresan e imponen la convivencia ordenada y pacífica de todos los ciudadanos.
En líneas generales, los elementos-causas de la crisis identificados por el conocimiento social están obteniendo de forma paulatina y desde la misma sociedad, un orden jerárquico en cuanto a responsabilidades. Los elementos-causas primeros estarían en la actualidad concentrados en torno a dos ejes: el fracaso de toda una generación de dirigentes políticos; y la aplicación de recetas o reglas de política económica que por lo menos pueden atribuírseles el adjetivo de equivocadas. En un segundo orden de jerarquía, progresivamente se van agrupando el resto de loselementos-causas mencionados, tendiendo a ser éstos interpretados como un subproducto o consecuencia de los primeros.
La escasa rigurosidad de la descripción, no le quita validez a la misma, en la medida que acordemos que la necesidad por estos días no es ajustar ningún modelo teórico a nuestra realidad, sino encontrar las pistas del deseo colectivo en torno a esquemas de organización social sustentables. Analizar desde un punto de vista científico la crisis social de nuestro país en la historia reciente y su coyuntura es un ejercicio condenado al fracaso, no sólo por la complejidad y diversidad de las variables intervinientes, sino –y fundamentalmente- debido a que los acontecimientos están aún en plena ocurrencia.
En otros términos, considerar que los modelos de conocimiento existentes son autosuficientes para explicar y –fundamentalmente- resolver la crisis de nuestro país es negar la realidad que atravesamos y su historicidad, aunque esto es avanzar en la tesis principal que presentaremos más adelante.
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http://diegodequino.blogspot.com.ar/2014/12/coyuntura-y-pensamiento-economico.html?m=1


