El Centro de Estudios en Economía, Sociedad y Tecnología (CEESyT) llevó a cabo el viernes 11 de marzo el primer almuerzo de camaradería del año 2022, en el marco del ciclo anual que desarrolla la institución.
La temática de esta convocatoria fue “La industria de la pasión: el fútbol generador de valor. El caso del Club Atlético Talleres”, que tuvo como orador invitado al director de Comunicación y Vinculación Institucional de Talleres, Miguel Cavatorta.
El evento se realizó en el Hotel de la Cañada, con la asistencia de 40 participantes entre miembros del CEESyT; el vicepresidente del PRO, Oscar Agost Carreño; el concejal de la UCR, Lucas Balian; el delegado en Córdoba de la Confederación General Económica (CGE), Gabriel Ortega; el letrado Lucas Ujaldon; el manager Deportivo de Instituto, Federico Bessone; los presidentes de Córdoba Athletic Club, Federico Pereyra; del Jockey Club Córdoba, Ezequiel Mallía; de la Unión Cordobesa de Rugby, Félix Páez Molina; empresarios y profesionales, entre otros.
La apertura estuvo a cargo del presidente del centro de estudios, Diego Dequino, quien explicó que el objetivo de estos encuentros es ejercitar la pluralidad en el marco de espacios de conversación que promuevan la interacción sobre temas de la agenda ciudadana.
Miguel Cavatorta, de prestigiosa trayectoria en el campo académico y de la comunicación, hizo una introducción sobre el origen del fútbol en Inglaterra y del nacimiento del Club Atlético Talleres en 1913.
Los ejes fueron que el fútbol pasó del juego a la industria y que los clubes son actores generadores de valor en el ámbito deportivo, económico, social, cultural, académico y de infraestructura de una ciudad.
Sobre esto último, enumeró entre los aportes la creación de empleo, la contribución en el circuito económico, la escolaridad de los jugadores juveniles, la tarea social de las escuelas de fútbol barriales y la instalación de Córdoba como destino turístico internacional.
En este marco, sostuvo que la principal responsabilidad de la dirigencia de un club como Talleres es cuidar y administrar la pasión de los hinchas, con una visión que supere lo emocional.
A tal fin, se deben incorporar herramientas para liderar una organización compleja, plural y globalizada con competitividad, orden y proyección sustentable en el mediano plazo, sin el incentivo de políticas públicas.
El presente
Talleres posee un presupuesto anual de 2 mil millones de pesos, exporta por 10 millones de dólares y emplea a unas 400 personas, incluido el plantel profesional. Además, suma unos mil jugadores y jugadoras de las categorías juveniles.
Los ingresos se componen en un 7% por cuota social (de las 46 mil socios habilitados para ingresar a los partidos, unos 14 mil pueden votar), 20% por sponsor y auspiciantes, 20% por venta en tienda de indumentaria, 20% por derechos televisivos y el resto por venta de jugadores.
Desde la llegada de Andrés Fassi a la presidencia del club a fines de 2014, los balances fueron superavitarios, adquirieron el pase de 60 jugadores e invirtieron en infraestructura del predio de entrenamiento.
La clave de los buenos resultados, según Cavatorta, es la profesionalización de todas las áreas y disciplinas que rodean al fútbol profesional. Es decir, dirigentes y empleados exclusivamente dedicados a trabajar en el club.
Modelos de gestión
La industrialización del fútbol instaló en la agenda la discusión del modelo de gestión de las Asociaciones Civiles dedicadas al fútbol profesional.
En caso contrario a lo que sucede en otros países, Cavatorta prevé que las instituciones seguirán como Asociaciones Civiles en Argentina, de manera que Talleres está comprometido con la implementación del fair play financiero, normativas claras y la profesionalización de las áreas, desde esa misma figura.
También remarcó, a modo de reflexión, que el modelo de Asociaciones Civiles genera contradicciones difíciles de salvar dado que todos los actores ligados al fútbol en tanto industria obtienen beneficios económicos con la producción y venta de talentos deportivos: los jugadores, representantes, federaciones y el Estado. Pero los propios clubes no pueden generar beneficio en tanto son entidades sin fines de lucro.
Tres actores del ámbito del rugby de Córdoba que participaron del encuentro coincidieron que ambas disciplinas comparten el rol de generar valor social, aunque viven situaciones diferentes.
Aportaron que en el rugby se intenta mantener el amateurismo (sólo una élite de jugadores es profesional) y que el objetivo actual es evitar la desaparición de instituciones (ejemplifica con el caso del básquet a principios de siglo); no obstante plantearon que la profesionalización dirigencial es un modelo a analizar, ya que actualmente la responsabilidad de los directivos es doble porque suman funciones con su trabajo particular. También señalaron, en consonancia con las afirmaciones escuchadas, que toda inversión en infraestructura que realizan los clubes genera cargas impositivas a pesar que constituyen parte del patrimonio colectivo de la comunidad.
El concejal de la UCR, Lucas Balian, destacó la responsabilidad social deportiva de los clubes y aseguró que el desafío es pensar una mejor articulación entre el fútbol y el Estado.
El abogado especialista en derecho deportivo, Marcelo Bee Sellares, consideró que la política no puso en debate los modelos de gestión y opinó que alcanzaría con implementar el fair play financiero, diseñar un régimen de licencias deportivas y dictar normativas claras.
Cavatorta concluyó que el fútbol argentino es un diamante en bruto por los índices de exportación de jugadores, pero advirtió que no hay estudios sobre el impacto en la economía ni discusiones de políticas públicas.









